
Es un tipo de tumor maligno que se desarrolla en los tejidos del pene, con mayor frecuencia en la piel o en el glande. Aunque es poco frecuente, su diagnóstico temprano es fundamental para lograr un tratamiento efectivo y preservar la función del órgano.
Entre los factores asociados al desarrollo de cáncer de pene se encuentran la infección por virus del papiloma humano (VPH), mala higiene genital, fimosis, tabaquismo y antecedentes de lesiones o irritación crónica en el pene.
Los síntomas pueden incluir lesiones o úlceras en el pene que no cicatrizan, cambios en la piel del glande o del prepucio, secreción, sangrado o aumento de volumen en ganglios de la ingle. Ante cualquier cambio persistente es importante acudir a valoración médica especializada.
El tratamiento depende del estadio del tumor y puede incluir cirugía, procedimientos reconstructivos o terapias complementarias. El objetivo es controlar la enfermedad, preservar la mayor función posible y ofrecer un manejo oncológico adecuado.
La detección temprana del cáncer de pene permite tratamientos menos agresivos y mejores resultados oncológicos. La valoración oportuna por un especialista en urología es clave para establecer un diagnóstico preciso y definir el tratamiento más adecuado.